domingo, 2 de abril de 2017

Aniversario

Hoy se cumple un año cuatro meses y once días desde que llegaste tarde ese día en Metro Baquedano y yo toda nerviosa, pensé que no llegarías. No quise escribir para noviembre; encuentro que es tan común y silvestre decir cosas bonitas en el aniversario. Un año. Ambos sabemos que un año es poco decir. Estoy acostumbrada a nuestra rutina relajada (la nuestra, no la de la vida en general), que esta relación me parece mucho más larga. Todo encaja perfecto. Me encanta esta vida, de pequeños misterios y luces en el horizonte. No hay más que esta oportunidad de hacer las cosas bien, sobre todo porque ya no existe la necesidad de un final feliz. No quiero un final. Me gusta más la idea de un largo camino en compañía tuya, para esas pequeñas experiencias; como ir a una lectura de poesía o acompañarte a comprar pantalones. Es un camino que se solidifica a cada paso que damos. Tu mano en respuesta a todas mis lágrimas. Cerveza negra a todos los momentos difíciles. No hay ninguna fórmula preconcebida para seguir juntos. Estamos creando nuestra propia fórmula imperfecta. No puedo decir que te amaré toda la vida, eso es algo que ninguno de los dos puede prometer, pero estar a tu lado, me parece la cosa más dulce y reconfortante, no podría dar un paso atrás, no ahora. Hoy se cumple un año cuatro meses y once días desde que festejamos mi cumpleaños en el Patio Bellavista y tuvimos esa larga conversación sobre los temas que nos hacen únicos. Ese día era todo o nada para mí y no me arrepiento ni por un segundo de haberte tomado la mano y haber creído que todas las cosas volverían a su lugar.Hoy, estoy celebrando que estás acostado en la cama con el notebook, viendo algún video de misterios sin resolver, mientras yo te escribo desde el living, después de un día largo de trabajo. Estoy celebrando que saliste a jugar con mi pototina al parque, mientras yo afanaba en los hornos y el negocio. Celebro que te hayas quedado conmigo a pesar de que el barco se nos hundía. Celebro todas las botellas de vino y cerveza negra que nos hemos tomado, las miles de piezas de sushi, todas las conversaciones acostados en el parque forestal o en el monumento. Celebro nuestros encuentros y desencuentros. Te celebro a ti mi amor, por tu paciencia, por mirarme con los ojos más nobles y sinceros que jamás alguien haya tenido. Felices un año cuatro meses y once días.