"Nadie es siempre un ganador, y si alguien dice lo contrario,
o es un mentiroso o no juega al poker" Amarillo Slim
Hoy se cumple un año cuatro meses y once días desde que
llegaste tarde ese día en Metro Baquedano y yo toda nerviosa, pensé que no
llegarías. No quise escribir para noviembre; encuentro que es tan común y
silvestre decir cosas bonitas en el aniversario. Un año. Ambos sabemos que un
año es poco decir. Estoy acostumbrada a nuestra rutina relajada (la nuestra, no
la de la vida en general), que esta relación me parece mucho más larga. Todo
encaja perfecto. Me encanta esta vida, de pequeños misterios y luces en el
horizonte. No hay más que esta oportunidad de hacer las cosas bien, sobre todo
porque ya no existe la necesidad de un final feliz. No quiero un final. Me
gusta más la idea de un largo camino en compañía tuya, para esas pequeñas
experiencias; como ir a una lectura de poesía o acompañarte a comprar
pantalones. Es un camino que se solidifica a cada paso que damos. Tu mano en
respuesta a todas mis lágrimas. Cerveza negra a todos los momentos difíciles.
No hay ninguna fórmula preconcebida para seguir juntos. Estamos creando nuestra
propia fórmula imperfecta. No puedo decir que te amaré toda la vida, eso es
algo que ninguno de los dos puede prometer, pero estar a tu lado, me parece la cosa
más dulce y reconfortante, no podría dar un paso atrás, no ahora. Hoy se cumple
un año cuatro meses y once días desde que festejamos mi cumpleaños en el Patio
Bellavista y tuvimos esa larga conversación sobre los temas que nos hacen únicos.
Ese día era todo o nada para mí y no me arrepiento ni por un segundo de haberte
tomado la mano y haber creído que todas las cosas volverían a su lugar.Hoy, estoy celebrando que estás acostado en la cama con el
notebook, viendo algún video de misterios sin resolver, mientras yo te escribo
desde el living, después de un día largo de trabajo. Estoy celebrando que
saliste a jugar con mi pototina al parque, mientras yo afanaba en los hornos y
el negocio. Celebro que te hayas quedado conmigo a pesar de que el barco se nos
hundía. Celebro todas las botellas de vino y cerveza negra que nos hemos
tomado, las miles de piezas de sushi, todas las conversaciones acostados en el
parque forestal o en el monumento. Celebro nuestros encuentros y desencuentros.
Te celebro a ti mi amor, por tu paciencia, por mirarme con los ojos más nobles
y sinceros que jamás alguien haya tenido. Felices un año cuatro meses y once
días.